El Cigarro y sus toxinas

Recientemente se han publicado unos documentos de las industrias tabacaleras en donde se evidencia que dichas compañías utilizan cientos de aditivos sin mucha consideración por la seguridad de los fumadores. Estos aditivos se suman a la veintena de substancias tóxicas y cancerígenas que se liberan de manera natural al encender el cigarrillo. 

Las autoridades del sector salud deben preocuparse por los siguientes aditivos y componentes del cigarrillo: 

Acetaldehído (un aditivo que trabaja sinegicamente con la nicotina con el fin de incrementar la adicción) 

Acetona (solvente tóxico) 


Amoníaco (se agrega para facilitar la absorción de la nicotina) 

Arsénico 

Cadmio (elemento conocido como cancerígeno para los humanos) 

Monóxido de Carbono (muy tóxico) 

Cacao (es uno de los endulzantes que se agregan para enmascarar el sabor, también actúa como broncodilatador el cual permite a los fumadores inhalar el humo de manera más profunda dentro de los pulmones) 

Formaldehído (posible sustancia cancerígena para los humanos, mejor conocido como un fluido embalsamante) 

Mercurio 

Nitrosaminas (posible sustancia cancerígena para los humanos) 

Plutonio-210 es un elemento radioactivo cancerígeno para los humanos) 

Los consumidores tienen derecho a conocer cuáles son los componentes que están inhalando. 

Tú decides...

Alcohólicos Anónimos

Actualmente hay muchos grupos de apoyo para estas adicciones y que son gratuitos puedes acudir a ellos si tu problema va más allá de tus manos. El más conocido es el famoso AA donde se te proporcionan los medios para salir delante de tu enfermedad llamada alcoholismo.

UAZ edificios 100% libre de humo de tabaco

Al participar en la ceremonia de reconocimiento a la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) como institución Libre de Humo de Tabaco, Raúl Estrada Day, director general de los Servicios de Salud de Zacatecas (SSZ), señaló que este proceso de certificación plasma un sentido de compromiso con la comunidad universitaria.
 

Fumador Pasivo

Nadie duda ya de lo malo que es fumar. Los científicos cada vez están más de acuerdo sobre lo pernicioso de este hábito y una vez más se descubre de manera más rotunda que no sólo es malo para el fumador sino para aquellos que le rodean.

Un hábito pernicioso

Muchas de las enfermedades actuales y gran parte de los cánceres encuentran una relación muy estrecha con el uso del tabaco así como problemas de tipo pulmonar y bronquial. El tabaco por si sólo, es la principal causa de mortalidad en los Estados Unidos, y su consumo acelera de forma considerable una de las máquinas vitales para el funcionamiento de nuestro cuerpo: el corazón.

El fumador pasivo

El fumador, sin embargo, no suele sólo atacar su salud cuando exhala humo proveniente de un cigarrillo, sino que de alguna manera también pone en peligro la salud de aquéllos que lo rodean y que comparten el mismo aire envenenado. Este tipo de “fumadores” que de forma indirecta respiran el humo del tabaco, se denominan “fumadores pasivos” y se ven afectados en gran medida por la dependencia a este hábito de otras personas.

El tercer humo

En la actualidad, recientes investigaciones publicadas por la revista Pedriatrics previenen que no existe un nivel seguro para el “fumador pasivo” debido a que su exposición a los niveles tóxicos del tabaco es aún mayor de lo que se esperaba.

Esto es debido en su mayor parte por que sus efectos perniciosos no desaparecen de manera rápida sino que permanecen en el tiempo y en el espacio. No basta por lo tanto con abrir ventanas, cerrar puertas o poner el ventilador pues hablamos de materiales tóxicos que se almacenan en tejidos y de partículas que se trasladan a partir de la boca y manos del fumador depositándose en objetos de uso doméstico.

Los especialistas alertan

Los expertos señalan de la gran toxicidad de estos componentes que permaneciendo durante horas, quedan depositados desprendiendo sustancias químicas y metales venenosos -algunos potencialmente cancerígenos- que afectarían en gran medida a grupos menos protegidos a nivel de defensas como es el sector infantil.

Por lo tanto y tras recientes investigaciones, los científicos y especialistas consideran que el mensaje que deben trasladar a la sociedad es el de avanzar y dar un nuevo paso en la lucha contra el tabaco concienciando a la sociedad del gran daño que se hace a todos aquellos fumadores de alguna forma “involuntarios”.

A su vez, los investigadores solicitan políticas informativas dirigidas a las familias, con el fin de alertar de que no sólo deben de suprimir el hábito del tabaco en presencia de grupos infantiles, más desprotegidos a nivel inmunológico, sino que deben de ser conscientes de los efectos nocivos de ese “humo invisible” para la salud futura de sus hijos.

TOMADO DE: http://www.elcuerpo.es/fumador-pasivo-cuidado-con-el-tercer-humo-item440.php

Alcoholismo

El consumo nocivo de bebidas alcohólicas es un problema de alcance mundial que pone en peligro tanto el desarrollo individual como el social.

Causa 2,5 millones de muertes cada año y daños que van más allá de la salud física y psíquica del bebedor. Una persona en estado de embriaguez puede lastimar a otros o ponerlos en peligro de sufrir accidentes de tránsito o actos de violencia, y también puede perjudicar a sus compañeros de trabajo, familiares, amigos e incluso extraños. En otras palabras, el consumo nocivo de alcohol tiene un profundo efecto perjudicial en la sociedad. Una proporción considerable de morbilidad atribuible a la ingestión nociva de bebidas alcohólicas está ligada a los traumatismos involuntarios e intencionales, en particular los causados por los accidentes de tránsito, los actos de violencia y los suicidios. Los traumatismos mortales atribuibles al consumo de alcohol tienden a producirse en los grupos etarios relativamente más jóvenes. La edad, el sexo y otras características biológicas del consumidor determinan los distintos grados de riesgo.

También entran en juego el grado de exposición a las bebidas alcohólica. Así, el consumo de alcohol ocupa el tercer lugar mundial entre los factores de riesgo de enfermedades y discapacidad; en el Pacífico Occidental y las Américas ocupa el primer lugar, y en Europa, el segundo. Además, unos 320 000 jóvenes entre los 15 y los 29 años de edad mueren de causas relacionadas con el alcohol, lo que representan un 9% de la mortalidad en este grupo etario. En las embarazadas, el consumo de alcohol puede provocar un síndrome alcohólico fetal y complicaciones relacionadas con el parto prematuro, que perjudican a la salud y el desarrollo de los neonatos.